domingo 12 de julio de 2009

Por la paz



BOLETÍN
ENCUENTRO ARTISTAS POR LA PAZ

A propósito del actual clima de inseguridad y violencia que golpea a nuestro país, varios músicos, artistas visuales, escritores y actores laguneros celebrarán un encuentro por la paz en el Teatro Nazas el próximo sábado 18 de julio a las 18:00 horas.
Preocupados, pues, por la situación que afecta al país y mantiene en permanente estado de zozobra al grueso de la población, los artistas laguneros han decidido reunirse para manifestar por medio de sus expresiones que México no merece el presente escenario de inseguridad.
El encuentro es una actividad totalmente desvinculada de partidos políticos, instituciones de gobierno, iglesias y demás formas de asociación civil, gubernamental o religiosa. Son los artistas, como individuos que crean e interpretan, quienes han decidido expresarse para contribuir al llamado por la paz que exige nuestro país en general y nuestra comarca en particular.
Los artistas laguneros aspiran con este encuentro llamar la atención de la ciudadanía para que todos sumen sus voces a favor de una exigencia fundamental: que el país retome las condiciones de tranquilidad necesarias para desarrollar a plenitud todas las actividades productivas, sociales, culturales y familiares.
La entrada al encuentro no tendrá costo alguno, será plenamente familiar y durará aproximadamente dos horas. Asimismo, es pertinente señalar que, sin excepción, los artistas laguneros que participarán no cobrarán por su trabajo. El objetivo es dar un primer paso hacia el aglutinamiento de los artistas en tanto trabajadores del espíritu, habida cuenta de lo importante que es la sensibilidad cultural como dique ante la violencia
La invitación queda abierta para toda la ciudadanía lagunera; este será un encuentro por la paz que todos los mexicanos merecemos.

viernes 3 de julio de 2009

José Elías García Valenciano "El Chino"


Lo conocí cuando ambos éramos jóvenes y estudiábamos, el Economía y yo Administración de Empresas. Lo que cruzó nuestros caminos fue un grupo de campesinos que un día visitaron mi escuela, campesinos que fueron a informarnos que trabajaban en un rancho en un municipio cercano. Ese rancho era Batopilas y sus trabajadores se habían organizado para protestar por los malos tratos que recibían de sus patrones, malos tratos que incluían la retención de sus salarios por varias semanas. Estos jornaleros decidieron organizarse y formaron una organización sindical y se declararon en huelga. Y estas y otras injusticias nos las fueron a platicar ahí, a nuestra escuela, a nuestra Universidad que se jactaba, como todas, de estar “al servicio de la sociedad”.
De pronto, lo que yo había escuchado en clase, lo que yo leía en los libros que presumían de retratar la realidad, en nada coincidía con lo que yo escuchaba de estos jornaleros. Ellos nos mostraban una realidad totalmente diferente, muy diferente a lo que me enseñaban en los salones. Los libros y los maestros me hablaban de una sociedad con problemas pero armoniosa, de una sociedad con carencias pero con posibilidades, de una sociedad en la que mi trabajo como profesionista era lo que se necesitaba para alcanzar los niveles de progreso a los que teníamos derecho. Era la sociedad de los 70’s, la sociedad post’68, la sociedad que quería convencerse de que ese movimiento estudiantil, el de 1968, había sido orquestado por extranjeros que querían dañar a nuestro país, la misma sociedad cuyo gobierno había reprimido a los médicos que en los años 60 luchaban por sus derechos. Gobierno que en 1971, el 10 de junio, volvió a masacrar estudiantes a través de un grupo paramilitar llamado “Halcones”, que en los inicios de los 70’s reprimía a los trabajadores ferrocarrileros que luchaban por democratizar su organización sindical. En fin, era la década en que el gobierno, después de las represiones del 68 y 71, trataba a los estudiantes con cautela por que le temía a su capacidad de respuesta organizada. Y todo eso (que no me lo decían mis profesores ni mis libros), me lo vinieron a enseñar un grupo de jornaleros, acompañados de colonos (gentes sin un lugar para vivir y que se habían posesionado de un lote urbano para construir sus humildes casas), trabajadores urbanos y estudiantes. Ahí es donde aparece “El Chino”, con su cabello rizado, peinado (es un decir) a la afro. Vestido con un jorongo, tocando la guitarra y cantando canciones de protesta, de rebeldía. Acompañado de otros estudiantes de Economía, de Medicina, del Tecnológico, de escuelas preparatorias, El Chino explicaba, cantando, que la nuestra era una sociedad injusta, una sociedad que reclamaba nuestra participación, pero ¡yá¡, que no había que esperar hasta ser un profesional, que la lucha por una sociedad mas justa, requería la participación de los jóvenes.


Ahí empezó mi aprendizaje con El Chino. Me incorporé al Comité Estudiantil de Apoyo a los Trabajadores de Batopilas, donde compartimos con el y con muchos estudiantes, la lucha por los derechos de los jornaleros agrícolas. Hubo muchas actividades de organización y resistencia en las que El Chino siguió participando, hasta su muerte el pasado mes de mayo. En varias de ellas tuvimos oportunidad de colaborar. Una de las muchas cualidades del Chino era la capacidad para escuchar y construir consensos. Por eso es que pudo, hace pocos años, agrupar a las diferentes organizaciones campesinas y formar con ellas la versión regional del CAP, Congreso Agrario Permanente. En eso estaba trabajando, a eso dedicaba sus esfuerzos de organización, su capacidad de lucha cuando murió. Con los estudiantes, colonos, con los obreros, con los campesinos El Chino ayudó a construir una mejor patria. Su trabajo, su permanente dedicación a servir a los demás nos ha enseñado que podemos vivir la vida de manera que, cuando la hora de partir llegue, el mundo sea un lugar un poquito más amable para los que se quedan.
Para el entrañable compañero y amigo José Elías García Valenciano, El Chino.

sábado 20 de junio de 2009

Felicidades para mi amiga Ana


Las diversas actividades escolares de fin de curso me habían impedido atender como es debido El Tabarete, y, además, visitar los blogs amigos. Por esa razón, hasta ahora me entero que mi buena amiga Ana recibió el Premio Internacional UTOPIE CALABRESI, mismo que se inspira en valores del humanismo entendido como “todo lo que es digno del hombre y lo hace civilizado, elevándolo por encima de la barbarie”. Este premio fue creado con el objetivo de premiar los blogs que promueven conocimiento libre, cultura y arte, tolerancia y aceptación de la diferencia, amistad y solidaridad entre los pueblos.
Por esa razón, considero que Ana cuyo Blog es http://raraavisinterris.blogspot.com/ ganó merecidamente ese premio. Basta con una mirada a cualquiera de sus posts y cualquiera se dará cuenta del absoluto compromiso de esta profesora con el humanismo. Por lo anterior estoy muy contento pues, Rara Avis es un blog que disfruto mucho. Pero además, dicho premio estipula que el ganador debe proponer otros cinco blogs como candidatos a obtener el mismo premio y, los que la buena amiga Ana está proponiendo son:

http://comcalma.blogspot.com/
http://acreditandonotruque.blogspot.com/
http://el-alfeizar-de-dedalus.blogspot.com/
http://eltabarete.blogspot.com/
http://hombrebicentenario.blogspot.com/

¿Como ves, estimado lector? La gentilísima Ana tuvo la generosidad de proponer a este humilde Tabarete para recibir ese premio. ¿Como agradecerlo? Solo se me ocurre decir ¡Gracias¡ y ratificar el compromiso con los mejores valores del humanismo.

Pero, como suelo decir, no me creas, mejor consulta http://raraavisinterris.blogspot.com/

Gracias, Ana, muchas gracias y muchas felicidades.

lunes 1 de junio de 2009

El amor en tiempos de influenza/ I



Para muchos de nosotros el amor y, de hecho, cualquier
expresión de afecto es algo que desde siempre ha existido. Si bien es cierto que el aprecio y el amor por los demás es algo connatural al ser humano, también es cierto que las formas de expresarlo son históricamente determinadas, lo cual quiere decir que en cada sociedad y en cada momento histórico hay formas específicas de expresar el amor y, por supuesto, el desamor. Una sociedad es un espacio social y un momento histórico es un punto específico en el tiempo. Uno y otro (espacio y tiempo) no existen ni pueden existir separados. Por eso Deleuze habla del espaciotiempo como una unidad de la existencia, como un punto en el que se puede objetivar el universo.

Cuando Marx habla, por ejemplo de comunismo primitivo, está hablando de una forma específica de relaciones entre los seres humanos, una forma de relacionarse con la naturaleza pero también de una forma de entender las relaciones entre los hombres y mujeres integrantes de esa comunidad. Y las relaciones a las que Marx se refiere son de una naturaleza tal que difícilmente podríamos encontrar, en ese espaciotiempo, las formas de relacionarnos que hoy conocemos, como es el caso de la pareja o la familia.

Sin embargo, Deleuze busca apoyarse mas en Foucault que en Marx para hacer su análisis de la sociedad y así considera que la propuesta foucaultiana de entender la nuestra como una sociedad disciplinaria, es válida pero cada vez menos pertinente. No tanto porque el concepto se haya desgastado sino, porque nuestras sociedades son cada vez mas cambiantes y, por tanto, se asemejan cada vez menos a lo que el concepto de sociedad disciplinaria quiere decir. Aquí conviene precisar que por disciplinar se entiende la formación de individuos fuertes pero dóciles y obedientes. El mejor ejemplo de ello lo constituimos los miles o millones de mexicanos que, sin chistar, usamos tapabocas y dejamos de asistir, durantes días, a nuestras clases y a nuestros trabajos. Bastó una indicación del poder central y la acatamos sin cuestionar. Y ahí nos tienen, con miedo al contacto físico, evitando el saludo de mano y el beso en la mejilla. Los enamorados intercambiando besos a través de sus respectivos tapabocas. ¿Qué eso es por nuestro bien? Perfecto, pero…¿por qué se prohíbe el contacto entre personas y no el contacto con las mercancías? ¿Por qué no dicen nada acerca de tener contacto con las monedas que recibimos y transferimos diariamente? ¿Por qué en Estados Unidos hay más contagios pero menos muertes que en el nuestro? ¿Por qué, como cuestiona Fidel Castro, es más importante el turismo que la vida de uno solo de nuestros conciudadanos?
Pero esas preguntas no existen en las conversaciones cotidianas en nuestro país, precisamente por que formamos parte de una sociedad domesticada, una sociedad en la que, en efecto, la escuela, la fábrica, el ejército, los hospitales, las prisiones son instituciones disciplinarias que, aparte del objetivo evidente de proveer conocimientos, empleo, salud o rehabilitación persiguen objetivos mas inquietantes, aunque menos obvios, como es el de moldear individuos uniformes (como lo denuncia Pink Floyd con “Otro ladrillo en la pared”), individuos conformistas, y sobre todo, que sepan obedecer, que sepan respetar el orden establecido. Pero, como sostiene Deleuze, aunque siguen haciendo su chamba, esas instituciones ya van de salida porque las sociedades están cambiando hacia lo que el llama “sociedades de control”, sociedades en las que estar “fuera” es ser excluido, marginado. Es lo contrario de las sociedades disciplinarias en las que lo difícil es salir (de la escuela, del hospital, de la cárcel). Ahora lo difícil es entrar, “tener acceso a” una buena educación, una buena atención médica, una buena relación de pareja o familiar, un buen empleo. Todo ello se ha convertido en una variedad de espaciotiempos inaccesibles.
¿Alternativas? Dice Deleuze que sí las hay, pero implica cambiar la perspectiva desde las que se abordan las formas de relacionarse socialmente.

En primer lugar, dice, hay que definir a las sociedades no tanto por sus contradicciones sino por lo que él llama sus “líneas de fuga” pues todo mundo se fuga hacia todas partes y por eso es interesante dibujar las líneas de fuga en una sociedad determinada.
En una segunda orientación, Deleuze sugiere no ya considerar las líneas de fuga en lugar de las contradicciones, sino las minorías en lugar de las clases.
Una tercera consideración es la de entender de manera diferente las llamadas “máquinas de guerra”, o sea los movimientos revolucionarios o los movimientos artísticos, dándoles un nuevo estatuto, el cual se definiría ya no por la guerra o el enfrentamiento sino por la manera de ocupar el espaciotiempo o por la creación de nuevos espaciotiempos. Y eso es lo que hacemos los seres humanos, creando y recreando formas para expresar el afecto, para desear, para amar. Relaciones afectivas entendidas como “máquinas de guerra” si, pero generadoras de nuevos espaciotiempos, tan cercanas al arte y a la revolución y, sin embargo, tan lejos de la guerra, tan lejos de la muerte y tan cerca del mundo. Pues como dice Gilles Deleuze “Creer en el mundo es suscitar acontecimientos, incluso muy pequeños, que escapen del control o que den lugar a nuevos espacios-tiempo.” Aquí es donde aparecen las propuestas alternativas como, por ejemplo, la del amor confluente que propone Antony Gidenns frente al amor romántico.

lunes 25 de mayo de 2009

El efecto mariposa




Hace precisamente un año, en abril, murió Edward Lorenz creador de la famosa tesis del “efecto mariposa”. Esta propuesta se inscribía en una corriente cada vez mas fuerte y poderosa que cimbraba los cimientos de la ciencia tradicional también llamada ciencia “determinista”, cimientos que habían sido tan sólidos que durante mucho tiempo, muy pocos se atrevían a soñar siquiera con una nueva forma de hacer ciencia. El paradigma de la ciencia clásica o positivista según el cual lo que existe en el universo es medible, verificable, sujeto a leyes inexorables y, por tanto, predecible (y por eso, “determinista”) había establecido sus primeras bases con los antiguos griegos, pero consolidaría su edificación con Descartes (a quien muchos consideran su fundador) y remataría luego de manera formidable con Newton. Soportado en tan imponentes columnas, parecería que el edificio de la ciencia clásica era inmune a cualquier sacudida…hasta que llegó la teoría del caos.
De acuerdo con esta teoría, no todo es predecible, no todo se puede explicar a partir de la relación causa-efecto puesto que toda causa puede generar múltiples efectos y, todo efecto, puede ser originado por múltiples causas. Además, toda causa puede ser, a la vez, efecto y viceversa. Así, resulta que lo que es causante es, a la vez, causado y, esto último puede, a su vez, causar algo más. Incluso, en un mismo fenómeno la causa puede ser luego, en determinadas circunstancias, el efecto de aquello que causó (principio de recursividad). Las diferencias entre ambas perspectivas (ciencia determinista y teoría del caos) son muchas pero quizá podrían sintetizarse en que la primera considera que el universo es uno, que obedece a leyes inmutables y precisas como un mecanismo de relojería, mientras que la segunda asume que el universo no es uno ni mucho menos inmutable (a grado tal que proponen la noción del “multiverso” en lugar de “universo”) y que sus leyes (si es que existen) obedecen a una lógica totalmente diferente a la lógica determinista, de manera que el comportamiento de los fenómenos así abordados es absolutamente indeterminado, absolutamente imposible de predecir (principio de incertidumbre)
Pero, y lo anterior ¿qué tiene que ver con el “efecto mariposa”? Pues tiene que ver con el hecho de que Lorenz dijo una vez algo así como que “si una mariposa aletea en Brasil podría ocasionar un tornado en Texas”. Nadie que estuviera formado en la lógica de la ciencia clásica aceptaría tal propuesta ya que, de acuerdo con esa concepción de la ciencia, la medición de la energía liberada por el aleteo de la mariposa en cuestión, es perfectamente medible y difícilmente puede tener efectos mayores a la suave caricia en el rostro por el viento impulsado por las alas de la mariposa, siempre y cuando dicho rostro esté situado a muy corta distancia de la mariposa. En otras palabras, lo más que puede causar el movimiento de las alas de una mariposa es un leve cosquilleo, apenas perceptible, en mi cara si esta se encuentra muy cerca de la mariposa cuyo vuelo genera estas inquietudes. Por supuesto, es imposible que el aleteo de una mariposa pueda transformarse en un tornado a menos que otros elementos entren en juego, es decir, a menos que complejisemos el problema y consideremos otros aspectos que, ciertamente, es usual que no sean considerados precisamente porque de manera ingenua creemos que todo fenómeno puede ser explicado por una causa. Y aquí es donde aparece otra de las características de una concepción del mundo apoyada en la idea del caos. Esa característica es la complejidad, entendida no como la complicación del problema sino como la incorporación de otros elementos que nuestra formación positivista nos impide abordar. En otras palabras, percibir la realidad de forma sistémica permite entender que no todos los sistemas son simples o, mejor dicho, que detrás de los sistemas simples se esconden los sistemas complejos y que estos no pueden ser abordados de forma simple, por lo que se requiere complejizar el pensamiento para poder acceder a los aspectos que no se pueden percibir con un pensamiento simplista. Así, un tipo de sistema complejo lo constituyen los sistemas caóticos. Estos se caracterizan por el hecho de que dadas unas condiciones iniciales, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes, dado que una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, puede generar un efecto considerablemente grande.

Quizá por eso, la propuesta de Lorenz impactó el mundo de la ciencia ya que ese planteamiento permitía explicar la imposibilidad de pronosticar el clima (la característica de impredecibilidad), y eso era fundamental para entender que si se querían pronósticos climáticos, habría que buscar esa posibilidad en una perspectiva diferente a la de la ciencia clásica. Precisamente de ahí se deriva la propuesta del “efecto mariposa”, de entender que un fenómeno tan insignificante, como el aleteo de una mariposa, puede dar lugar a fenómenos de tal dimensión como un tornado, pero además mediando miles de kilómetros entre ambos fenómenos.

El cine ayuda a entender esta propuesta con una película que lleva por título precisamente el de “Efecto mariposa”, en la que se plantea el viejo anhelo del ser humano de poder regresar a los actos de su vida pasada y hacer ajustes, para así evitar las molestas e, inclusive, dolorosas consecuencias de aquellos actos. En la película, sin embargo, cada vez que se hace un cambio en la vida pasada, la vida presente es totalmente diferente de cómo se preveía, es decir, son imprevisibles los efectos de cada ajuste que hagamos al pasado, por pequeñísimos que sean dichos ajustes.

Y lo anterior, ¿Qué tiene que ver con las ciencias políticas y sociales? Pues pensemos que la simple expresión de nuestra opinión puede, a su vez, generar otras opiniones que se pueden interrelacionar o retroalimentar hasta que el sistema de discusión (asamblea, sesión de clase, reunión de café, etc.), alcance un punto crítico, un punto de bifurcación que dé lugar a un cambio sustancial, que permita emerger la creatividad. Así que ¿puede alguien predecir en que terminará una discusión? Solamente los dogmáticos y los autoritarios pueden hacer ese tipo de predicciones, precisamente porque entienden las discusiones como sistemas simples, cerrados, de transmisión lineal.

Hablar entonces de ciencia clásica es entender los eventos o fenómenos como eslabones y, por tanto, la relación entre ellos será como la cadena que los une de manera sucesiva. En cambio, abordar las manifestaciones de la realidad desde la perspectiva de la complejidad, es abordarlas como nodos de una trama, como hilos que se van anudando entre sí, hasta formar la compleja red que constituye eso que llaman realidad.

domingo 17 de mayo de 2009

Cuando un amigo se va



A la memoria del entrañable amigo y compañero José Elías García Valenciano “el Chino”.

Es común que cuando uno conoce el amor, ese que llaman amor de pareja, uno lo conozca al mismo tiempo que se desconoce el amor a los demás. Suele ser un acto de inclusión en el ser amado, una especie de invención de un mundo nuevo en el que solo existen el ser amado, y yo, el ser amante. Pero por eso mismo, ese acto de amor suele ser al mismo tiempo un acto excluyente, un evento en el que los demás estorban, un acto del que los demás están excluidos.
Y sin embargo para mi no fue así. Cuando apenas era un estudiante me llegó el amor en la persona de una bella compañera de escuela, pero ese amor no llegó solo, me llegó acompañado de eso que llamábamos “el amor al pueblo”. Y Mario Benedetti me ayudó a entenderlo y a cultivarlo. Me enseñó que mis torpes e incipientes luchas por la democracia universitaria formaban parte, aunque yo lo ignoraba, de todo un movimiento más amplio, un movimiento que excedía la escuela, la universidad, la ciudad, el país. Con el entendí que las jóvenes y frágiles manos que acariciaban mi rostro eran valiosas por eso pero, sobre todo, eran valiosas porque repartían volantes en los que se denunciaban injusticias y se reclamaban solidaridades. Benedetti me explicaba con su poesía lo que para la aritmética es inexplicable: que con mi pareja en las manifestaciones, en el volanteo, en la calle codo a codo somos mucho más que dos. Me quedo, nos quedamos, con la tarea de decirle a la pareja: Te quiero en mi paraíso/ es decir que en mi país/ la gente viva feliz/ aunque no tenga permiso.
Hoy murió Mario Benedetti, compañero a través de sus libros, de tantos momentos políticoromanticoeroticolibertarioemancipadores.
¡Descanse en paz Mario Benedetti¡

TE QUIERO
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

sábado 9 de mayo de 2009

Todos somos Rigo (Publicado en El Moyote de Mayo de 2009)



En la vida se ama y cuando se muere, se recuerda con el corazón


Este año se cumplió, el pasado mes de marzo, el cuarto aniversario de la muerte de Rigo Tovar. Ahora si que aplica aquello de que hace cuatro años “pasó a mejor vida” por que la vida que llevaba, por lo menos en su etapa final, era mas un infierno que otra cosa. El ídolo de las bellas y ejemplo de lo que los feos pueden (podemos, dijo el otro) lograr, murió contando con el afecto y la casi veneración de miles de sus seguidores.
¿Y que tenía de especial el tal Rigo Tovar? Bueno, pues así nomás, tomando como referente su atractivo con las masas tenemos que, según el diario El Porvenir[1], Rigo logró la increíble proeza de reunir mas de 400 mil espectadores en el espectáculo ofrecido en el Rio Santa Catarina (en el vado, se entiende que sin agua) en Monterrey mientras que Juan Pablo II (el mismísimo Papa) no rebasó los 300 mil en el mismo lugar. No es la única proeza que Rigo logró, ni mucho menos, pero me parece que es mas que suficiente para que quienes estudia(n) (mos) los fenómenos sociales, políticos o los relacionados con la comunicación (que también son fenómenos sociales), le dediquemos el esfuerzo de alguna de las escasas neuronas que no están ocupadas en el análisis de coyuntura o, en la definición de la nueva estrategia revolucionaria (o trepadora, según de quien se trate).

Algo debió tener este profeta del nopal para lograr tal capacidad de convocatoria. Pero, ¿que podría tener un tipo que vamos, para acabar pronto, ni siquiera estudió sociología, ni ciencias políticas ni comunicación y, sin embargo, convocaba más gente que políticos y clérigos juntos? Algunas pistas podrían rastrearse en las canciones que popularizó.

Besando la cruz
Basta una decepción amorosa y unos cuantos pesos, los suficientes para comprar los indispensables auxiliares etílicos y, por supuesto, contar con un auto, tan chatarra como quieran imaginarlo pero con un potente estéreo en el que se escuchen las rolas que nos remitan a nuestro cercanísimo y presuntamente olvidado pasado rural, para que uno se hermane con Rigo y, a dúo, decirle a la ingrata que se atrevió a rompernos…el corazón:
…eras todo pa’mi
y besando la cruz
te lo puedo jurar.


Por supuesto, ahí está una de las claves del poder de conexión de este profeta nopalero con el alma popular juvenil mexicana. Es la misma canción que nuestros padres y abuelos cantaron acompañada de mariachi, o por lo menos con una humilde guitarra, la misma canción que cantaron bajo la ventana de una casa de adobe, pintada de blanco, con el fondo musical de grillos, perros y coyotes. La misma canción que ahora le cantamos a la hija o la nieta de aquella a la que le cantaban los contemporáneos de nuestros padres y de nuestros abuelos, solo que ahora es bajo el balcón (o lo que se le parezca) de una casa de interés social de Infonavit, contando con el fondo musical del permanente ulular de las sirenas de las patrullas policiales, tripuladas por afanosos oficiales dedicados al nocturno placer de la extorsión.

Pero igual, ahí está Rigo, cantándonos con la discreción que el momento amerita (el mordelón exige que bajemos el volumen) con esas estrofas, que ahora amenizan el momento en que el uniformado se embolsa nuestra última luz, los últimos tres billetes de veinte pesos para no llevarnos a los tribunales a que nos chequen “a ver cuanto alcohol traen en las venas”. Mientras el uniformado se embolsa los tres azules de a veinte, escuchamos en la radio de mi auto a Rigo que se despide diciendo:
…tu eras el sol
y eras la luz de mi vivir
oscuridad hoy eres tu
por tu traición.
Enmohinado, con sesenta pesos menos en mi bolsillo, enciendo el motor y logro escuchar que desde el estéreo del auto patrulla, Rigo alcanza a decirme
Oh que gusto de volverte a ver…

Lo dicho, Rigo es amor.

[1] http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=43541